Ansiedad
Cuando cada temblor todavía te asusta: la ansiedad de Ximena después del terremoto
El terremoto duró dos minutos. Su miedo duró meses. Lo que ayudó a Ximena, y a sus hijos, a volver a sentirse a salvo en su casa.
Por AnónimoXimena, 47, dueña de un almacén en Valparaíso6 min de lectura

Cada historia reúne vivencias de varias personas.
La historia
La noche en que se movió el cerro
Hace quince años que Ximena atiende un almacén en la parte de adelante de su casa, en uno de los cerros de Valparaíso. Conoce los temblores. Todos en su calle los conocen. Cuando la tierra se mueve un poco, uno espera, se afirma de algo y sigue con lo suyo.
Esa noche fue distinta. A las dos de la mañana la casa empezó a sacudirse y no paraba. Se cortó la luz. Ximena encontró a sus dos hijos, Joaquín y Amanda, en el pasillo, y se quedaron abrazados con una linterna mientras abajo, en el almacén, las botellas caían de las repisas una tras otra. Cuando por fin paró, salieron a la calle con los vecinos y esperaron juntos a que amaneciera.
Estaban a salvo. La casa resistió, con una grieta en la pared de la cocina. Con ayuda de los vecinos y de los hermanos de su iglesia evangélica, barrieron los vidrios, botaron lo que se había roto y reabrieron el almacén un mes después.
Todos le decían que habían salido bien librados, y ella lo creía. Por eso no entendía por qué, meses después, el ruido de un camión subiendo por la calle podía hacerle temblar las manos.
Lo que lo hizo difícil
Por qué la ansiedad puede quedarse mucho después de un terremoto
Cada vez que algo vibraba, a Ximena se le apretaba el pecho. Con cualquier temblor chico no podía quedarse quieta. Revisaba en el celular los reportes de sismos cada diez minutos, toda la noche. Tenía la mochila de emergencia junto a la puerta y dormía con la ropa puesta.
Su cuerpo seguía en alerta desde esa noche. Eso puede pasar después de algo que da mucho miedo, sobre todo si puede volver a pasar. El miedo reacciona al ruido de un camión igual que reaccionó a la casa sacudiéndose.
Los niños también lo sentían. Amanda, que tenía nueve años, empezó a dormir en la cama de Ximena cada vez que temblaba. Joaquín, de trece, se enojaba y no quería hablar del tema. Ximena se sentía culpable. Se suponía que ella era la que mantenía la calma.
También sentía que no tenía derecho a estar asustada. Algunas familias de su cerro habían perdido mucho más. “Por lo menos estamos vivos”, repetía, y se tragaba el miedo. El miedo volvía con cada temblor.
Lo que ayudó
Lo que ayudó a Ximena con su miedo a los temblores
Lo primero que ayudó fue un plan. Su comadre Gladys se sentó con ella y escribieron exactamente qué harían si volvía a temblar fuerte: qué hacer mientras se movía, dónde juntarse, a quién llamar y qué iba en la mochila. Pegaron la lista en el refrigerador. Cuando temblaba, Ximena podía mirarla y saber que estaban preparados.
Lo segundo fue ponerle un límite a revisar. Después de un temblor, miraba los reportes una vez y dejaba el celular en la cocina; si seguía con miedo, volvía a mirar una hora después. La primera noche fue difícil. Para el tercer temblor ya le costaba menos.
Lo tercero fue respirar con los niños. Cuando temblaba o el miedo llegaba de noche, los tres se sentaban juntos e inhalaban contando hasta 4 y exhalaban contando hasta 6, en voz alta. A Amanda le gustaba contar. Joaquín ponía los ojos en blanco, y lo hacía igual.
Dejó que los niños hablaran de esa noche. A la hora de la once les preguntó: “¿Qué es lo que más recuerdan?”. Amanda se acordaba de la linterna. Joaquín se acordaba del miedo a que a su mamá le pasara algo. Ximena les contó que ella también había tenido miedo, y que lo habían pasado juntos. Decirlo en voz alta lo hizo más pequeño para los tres.
El pastor de su iglesia fue a la casa y oró con ellos. Isaías 41:10 quedó pegado en la pared del pasillo, justo donde se habían quedado abrazados esa noche.
Como el miedo seguía fuerte después de unos meses, Ximena habló con la médica del Cesfam, el consultorio de su barrio. La doctora le dijo que lo que sentía era común después de un desastre y la derivó a una psicóloga, que la ayudó a ella y también a Joaquín.
Prueba esto hoy
Antes del próximo temblor: un plan familiar de 15 minutos
- Siéntate con tu familia y anoten qué hacer cuando tiembla, dónde juntarse y a quién llamar.
- Arma una mochila de emergencia y guárdala siempre en el mismo lugar. Revísala una vez al mes.
- Pega el plan en el refrigerador, donde todos lo vean.
- Pónganse de acuerdo en horarios para revisar las noticias después de un sismo, por ejemplo una vez por hora, y dejen el celular lejos entre medio.
- Practiquen la respiración en familia: inhalar contando hasta 4, exhalar contando hasta 6.
Un versículo para hoy
No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.
Isaías 41:10
Para ti
Si los temblores todavía te asustan
Si pasaste por un terremoto, una inundación o un huracán, tiene sentido que tu cuerpo reaccione cuando algo se mueve o el cielo se pone oscuro. Tu miedo está tratando de protegerte. Todavía no se ha dado cuenta de que hoy es otro día.
Empieza por lo que sí puedes controlar. Escribe un plan familiar y ponlo donde todos lo vean. Arma la mochila de emergencia una vez y déjala lista. Decide horarios para revisar las noticias después de un sismo. Inhala contando hasta 4 y exhala contando hasta 6, con tus hijos si también tienen miedo.
Si el miedo sigue fuerte semanas después de un desastre, si no puedes dormir, revives esa noche una y otra vez o evitas ciertos lugares por miedo, habla con un médico o con un psicólogo. Es un paso normal, y ayuda tanto a los niños como a los adultos.
Si quieres ayuda hoy, HopeBegins es gratis. Elige cómo te sientes y recibes una cosa pequeña para probar hoy, herramientas para calmarte, alguien que ore por ti y líneas gratuitas donde alguien te escucha. Cómo calmar la ansiedad tiene un ejercicio de respiración que pueden hacer en familia cuando el miedo se pone fuerte.
¿No estás bien hoy?
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Lo que otras personas preguntan
¿Es normal tener ansiedad después de un terremoto?
Sí. Después de algo que da mucho miedo, mucha gente se asusta con cada temblor, duerme mal o revisa las noticias todo el tiempo. Si el miedo sigue fuerte durante semanas o te complica el día a día, habla con un médico o con un psicólogo.
¿Cómo ayudar a mis hijos que tienen miedo a los temblores?
Mantén la calma con ellos, déjalos hablar de lo que recuerdan, hagan un plan familiar entre todos y practiquen la respiración lenta en familia. Si su miedo dura semanas, habla con su pediatra o con un psicólogo.
¿Cuánto dura el miedo después de un sismo?
En muchas personas el miedo va bajando con las semanas, sobre todo con rutinas, un plan y gente cerca. Si después de un mes sigues reviviendo esa noche, evitas lugares o no puedes dormir, habla con un médico o con un psicólogo: hay tratamientos que ayudan.
Las citas bíblicas son tomadas de la Reina-Valera (1909), de dominio público.
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