Presión y agotamiento
Cansado de mi trabajo: la historia de Luis en el turno de noche
Se dormía en el camión de regreso, pero su mente seguía en las llamadas. Así fue como sus días se hicieron más ligeros, poco a poco.
Por AnónimoLuis, 29, agente de call center en Guadalajara5 min de lectura

Cada historia reúne vivencias de varias personas.
La historia
Seis de la mañana, y Luis va de regreso a casa
A las seis de la mañana, Luis sale de un edificio de oficinas en Guadalajara. La gente de oficina apenas va llegando, con su ropa de trabajo. Él va a su casa en sudadera, con la diadema todavía colgada del cuello porque olvidó quitársela.
Se sube al camión rumbo a Tlaquepaque y se queda dormido antes de la segunda parada. Más de una vez el chofer lo ha despertado al final de la ruta: “Joven, ya es la última parada”. Él asiente, se baja y toma otro camión de regreso.
Lleva tres años en la misma cuenta, y es bueno en lo que hace. Sus encuestas de satisfacción salen altas, y es a quien llaman cuando un cliente está furioso. Pero últimamente algo cambió. Antes de iniciar sesión ya le duele la nuca. Cuando suena el bip de una llamada nueva, se le aprieta el estómago.
“Ma, ya estoy cansado del trabajo”, le dijo a su mamá un domingo. “Todos estamos cansados, mijo”, le contestó ella mientras servía la comida. Tenía razón, pensó Luis, así que no lo volvió a decir.
Aun así, cada noche camina más despacio rumbo al edificio. A veces se queda cinco minutos afuera del OXXO, mirando el celular, antes de entrar.
Lo que lo hizo difícil
Por qué dormir no quita este tipo de cansancio
Dormir ya no le quitaba el cansancio a Luis. Aunque pasara ocho horas en la cama durante el día, su mente seguía en las llamadas. A veces escuchaba en sueños la música de espera.
El turno de noche es duro. Tus horarios van al revés que los del resto de la casa. Los vecinos hacen ruido, alguien pone música a todo volumen, tu mamá está cocinando. Cuando por fin te levantas, tus amigos ya se fueron a dormir. Poco a poco, la vida se reduce a trabajar y dormir.
Se dio cuenta de que también andaba de mal humor. Bastaba un ruidito de su sobrino para que se irritara. Antes le encantaba jugar fútbol en sus días de descanso. Ahora se quedaba en la cama viendo el celular hasta que llegaba otra vez la hora de su turno.
Así puede verse el burnout: un cansancio que el descanso no quita, hartazgo o indiferencia ante el trabajo, y la sensación de que, hagas lo que hagas, nunca es suficiente.
Lo más pesado era la vergüenza de decirlo. Él era quien sostenía la casa. Él y su hermano estaban pagando una moto. ¿Cómo iba a quejarse si tenía trabajo?
Lo que ayudó
Lo que ayudó a Luis cuando estaba cansado de su trabajo
No hubo una sola gran respuesta. Hizo algunos cambios pequeños, uno a la vez, y ahí fue donde las cosas empezaron a aligerarse.
Primero, cuidó su sueño con cosas pequeñas. Compró un antifaz y tapones para los oídos, y colgó una cobija gruesa en la ventana. Le pidió a su mamá: “Ma, si se puede, no me despierten antes de las dos”. No fue perfecto, y aun así durmió más.
Segundo, se inventó un “cierre” para el final de cada turno. Antes de irse, se sentaba diez minutos en el comedor de la oficina, tomaba agua y escribía en el celular las llamadas que le daban vueltas. Luego se decía: “Ya terminó el turno. Mañana lo veo”.
Tercero, usó sus vacaciones. Las tenía guardadas para una emergencia. Un compañero le dijo: “Compa, esto ya es una emergencia”. Pidió tres días. No hizo nada especial. Durmió, comió con su familia y salió a caminar en las mañanas. Resultó que eso era justo lo que necesitaba.
Cuarto, habló con su supervisor. Estaba nervioso, y aun así lo dijo con claridad: las llamadas más difíciles, una tras otra, lo estaban desgastando. Para su sorpresa, su supervisor le dijo que ya lo había notado. Repartieron esas llamadas entre otros agentes con experiencia, y le habló del apoyo psicológico gratuito que ofrecía la empresa. Luis fue. Fue la primera vez que dijo en voz alta lo cansado que estaba de verdad.
Y volvió a orar. Una noche, antes de su turno, su oración fue corta. Leyó Mateo 11:28 y solo dijo: “Señor, ya estoy cansado”. Para Luis, fue la oración más honesta que había hecho en mucho tiempo.
Unos meses después, todavía se cansa de vez en cuando. Sigue siendo el turno de noche. Pero ya se levanta a jugar fútbol en sus días de descanso, y ya no se queda parado afuera del OXXO antes de entrar.
Prueba esto hoy
En este turno: un cierre de 10 minutos
- Antes de irte a casa, siéntate diez minutos y toma un poco de agua.
- Escribe en tu celular las llamadas o las cosas que te están dando vueltas.
- Al lado de cada una, anota el siguiente paso, o “mañana”.
- Dite: “Ya terminó el turno”. Luego vete a casa.
Un versículo para hoy
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.
Mateo 11:28-30
Para ti
Si el trabajo también te está agotando
Si estás leyendo esto en tu descanso, o de regreso a casa, primero respira. Un cansancio así es señal de que llevas mucho tiempo cargando algo pesado.
Elige una de las cosas que hizo Luis y pruébala esta semana. Un cierre al terminar tu turno. Una conversación con tu supervisor. Esas vacaciones que tienes guardadas.
Si te has sentido así por más de dos semanas, o te está costando levantarte y hacer las cosas que antes hacías, habla con un médico o un psicólogo. Es un paso normal, y la ayuda funciona.
Si quieres un lugar para empezar ahora mismo, HopeBegins es gratis. Elige cómo te sientes y recibes algo pequeño para probar hoy, herramientas para calmarte, alguien que ore por ti y líneas gratuitas de tu país donde alguien te escucha. En Burnout o agotamiento laboral encontrarás más pasos prácticos.
¿No estás bien hoy?
HopeBegins es gratis. Elige cómo te sientes y recibe una cosa pequeña para probar hoy, herramientas para calmarte, alguien que ore por ti y líneas de ayuda gratuitas en tu país.
Lo que otras personas preguntan
¿Es normal sentir tanto cansancio por el trabajo aunque duerma?
Cuando dormir y descansar ya no quitan el cansancio, puede ser burnout. Suele venir con irritabilidad, pérdida de interés en el trabajo y la sensación de que nada de lo que haces está bien. Si llevas semanas así, habla con un médico o un psicólogo.
¿Qué hago si ya no aguanto mi trabajo?
Empieza por lo pequeño: cuida tu sueño, cierra cada turno con una rutina corta, usa tus vacaciones y dile a tu supervisor qué te está pesando. Habla también con alguien de confianza.
¿Cómo saber si tengo burnout?
Algunas señales comunes son un cansancio que el descanso no quita, hartazgo o indiferencia hacia el trabajo, irritabilidad y molestias como dolor de cabeza o de cuello. Si te reconoces en esto desde hace semanas, un médico o un psicólogo puede ayudarte a ver qué está pasando.
Las citas bíblicas son tomadas de la Reina-Valera (1909), de dominio público.
Más historias
Todas las historias del blog
Presión y agotamiento5 min de lectura
El hijo mayor que mantiene a la familia: el cansancio que Junior escondió por años
Carga con su familia desde los 19. Nunca decía que no, y nunca descansaba. Esto fue lo que cambió, poco a poco.

Presión y agotamiento6 min de lectura
Año de tesis, un derrumbe a las 2 de la mañana y lo que ayudó a Juan David
Era el primero de su familia en estudiar ingeniería. Cuando la tesis empezó a desmoronarse, él también, hasta que se atrevió a decir en voz alta lo difícil.

Presión y agotamiento5 min de lectura
Síndrome del cuidador: cómo Gabriela aprendió a descansar mientras cuidaba a su mamá
Después del ACV de su mamá, Gabriela hacía todo y no descansaba nunca. Lo que la ayudó a seguir cuidando sin quedarse vacía.