Fe
Cuando Dios se siente lejos: la larga temporada de silencio de Rodrigo
Dirigía la alabanza cada domingo mientras sus propias oraciones se sentían vacías. Un pastor que lo escuchó, un médico y algunos amigos honestos lo ayudaron a atravesarla.
Por AnónimoRodrigo, 34, voluntario de su iglesia en Temuco5 min de lectura

Cada historia reúne vivencias de varias personas.
La historia
Cantar el domingo, silencio el resto de la semana
Rodrigo llevaba doce años sirviendo en el equipo de alabanza de su iglesia en Temuco. Llegaba a las 8 de la mañana a instalar el sonido, tocaba la guitarra en los dos cultos y se quedaba a apilar las sillas. Todos lo buscaban cuando algo faltaba, incluso los hermanos mayores que él.
El año en que cumplió 33, algo se apagó por dentro. Seguía tocando cada domingo. Seguía sabiéndose cada acorde. Pero en casa sus oraciones parecían chocar contra el techo y volver a caer. Abría la Biblia y las páginas le parecían solo papel.
Se fue extendiendo. La comida perdió el sabor. Dormía mal y se despertaba cansado. Le contestaba mal a su esposa por cualquier cosa, y después se quedaba veinte minutos en el auto antes de entrar a la casa. Las semanas se volvieron meses.
Un domingo, después del culto, se quedó sentado en el templo vacío mientras los demás almorzaban. Susurró: “Señor, ¿dónde estás?”. Nada parecía responder. Se sentía un farsante por dirigir canciones sobre la alegría.
Lo que lo hizo difícil
Por qué Dios puede sentirse lejos cuando tienes depresión
Para un creyente, una temporada así pesa el doble. Rodrigo se sentía mal, y encima se sentía culpable por sentirse mal. ¿No se suponía que debía tener gozo? ¿No se suponía que la fe iba a arreglar esto?
Había escuchado a gente decir que la depresión viene de una fe débil o de algún pecado escondido. Es una idea equivocada, y a él le hizo mucho daño. Confesó todo lo que se le ocurrió y oró por más tiempo. Como nada cambió, concluyó que el problema era él.
Algunos amigos con buena intención lo empeoraron. Uno le dijo que declarara su gozo. Otro, que seguro estaba bajo un ataque espiritual. Rodrigo asentía, les daba las gracias y volvía a casa sintiéndose más solo que antes.
La depresión puede apagar lo que antes sentías al orar y al adorar, igual que apaga el sabor de la comida o la alegría de una buena canción. Esa sensación plana convenció a Rodrigo de que Dios se había ido. Era el peso de la depresión hablando, y sonaba mucho como su propia voz.
Siguió sirviendo, porque dejar de hacerlo le parecía admitir un fracaso. En la iglesia nadie lo sabía. Él era a quien la gente acudía cuando necesitaba ayuda.
Lo que ayudó
Lo que ayudó a Rodrigo cuando sentía a Dios lejos
Su esposa, Carolina, por fin se lo dijo: “No estás bien, Rodrigo. Habla con el pastor”. Casi no fue. Le daba miedo que le dijeran que orara más.
El pastor Héctor lo escuchó durante una hora sin interrumpirlo. Después abrió la Biblia en el Salmo 42 y lo leyó despacio. “El que escribió esto sentía el mismo peso”, le dijo. “Y siguió hablándole a Dios. Tus preguntas siguen siendo oraciones”. Luego agregó algo que Rodrigo no esperaba: “También quiero que vayas al médico. Dios también obra a través de los médicos”.
Rodrigo fue al médico al mes siguiente. El médico le diagnosticó depresión, empezó un tratamiento y lo derivó a un psicólogo. Pasaron varias semanas antes de que notara una diferencia. La primera señal fue pequeña: una mañana, el café volvió a saberle a café.
Se apartó del equipo de alabanza por tres meses. El líder de alabanza le dijo: “Tu lugar va a estar aquí cuando estés listo. Ahora descansa”. Rodrigo se sentó en la última fila con Carolina y dejó que otros dirigieran las canciones.
Sus oraciones cambiaron de forma. Algunos días eran una sola línea, con Salmos 42:11 escrito en un papelito pegado en el tablero del auto. Otros días se sentaba en silencio y confiaba en que Dios estaba ahí, aunque no lo sintiera. Algunos hombres de su grupo pequeño empezaron a escribirle cada viernes: “¿Un café?”. Casi todos los viernes dijo que sí.
Carolina estuvo cerca durante todo ese tiempo. Casi todas las tardes se sentaba con él en el corredor de la casa, a veces conversando, a veces solo escuchando la lluvia.
Fue una temporada lenta, de casi un año. Cuando Rodrigo volvió a tomar la guitarra, tocó las mismas canciones. Ahora significaban más. Sabía lo que era cantarlas desde la oscuridad.
Prueba esto hoy
Hoy: una oración honesta de una línea
- Escribe una frase honesta a Dios sobre cómo te sientes, aunque sea “Hoy no te siento”.
- Lee el Salmo 42 despacio, en voz alta si puedes.
- Escríbele a una persona de tu iglesia: “¿Podemos conversar esta semana?”.
- Si el ánimo bajo lleva semanas, pide hoy una cita con un médico.
Un versículo para hoy
¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.
Salmos 42:11
Para ti
Si hoy sientes a Dios lejos
Si crees y aun así sientes un vacío, tu fe sigue ahí. Mucha gente en la Biblia sintió a Dios lejos y siguió hablándole. Dile exactamente cómo se siente. Eso también es oración.
Las temporadas como la de Rodrigo terminan. Mucha gente sale de ellas con una fe más tranquila y firme, una fe que sabe que Dios se queda aunque los sentimientos se vayan.
Cuéntaselo también a una persona: un pastor, quien lidere tu grupo pequeño, una amistad que sepa escuchar. Si el peso dura más de dos semanas, o perdiste el interés en cosas que antes disfrutabas, ve a un médico o a un psicólogo. Buscar ayuda médica también es cuidar la vida que Dios te dio, y la ayuda funciona.
Cuando quieras un lugar para empezar, HopeBegins es gratis y nace de la fe cristiana. Elige cómo te sientes y recibes algo pequeño para probar hoy, herramientas para calmarte, alguien que ore por ti y líneas gratuitas de tu país donde alguien te escucha. Para los días pesados, lee Versículos para cuando te sientes triste.
¿No estás bien hoy?
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Lo que otras personas preguntan
¿Un cristiano puede tener depresión?
Sí. La depresión es un problema de salud que puede afectar a cualquiera, también a personas con mucha fe. No es señal de fe débil ni de pecado. La oración y la ayuda de un médico o un psicólogo pueden ir juntas. Si tienes pensamientos de quitarte la vida, llama hoy a la línea de crisis de tu país: hay ayuda.
¿Qué hago cuando siento a Dios lejos?
Sigue hablándole con honestidad, aunque sea con una sola frase, y lee los Salmos, donde hay personas que oran en medio de ese mismo sentimiento. Cuéntaselo a un pastor o a alguien de confianza, y ve a un médico si el peso dura más de dos semanas.
¿Sentir a Dios lejos significa que me abandonó?
No. Muchas personas en la Biblia sintieron a Dios lejos, y Él seguía con ellas. La depresión y el cansancio pueden apagar lo que sientes al orar, y eso no cambia que Dios está cerca. Si ese vacío dura semanas, busca también la ayuda de un médico.
Las citas bíblicas son tomadas de la Reina-Valera (1909), de dominio público.
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