Ánimo bajo

Cuando sientes que ya no puedes más: la noche en que Nico se lo contó a su hermano

Durante meses, Nico sonreía en el trabajo y se derrumbaba en casa. Decirle la verdad a una persona fue lo que empezó a cambiar las cosas.

Por AnónimoNico, 30, supervisor en un call center de Monterrey5 min de lectura

El valle de Cocora, en Colombia, con sus palmas de cera

Cada historia reúne vivencias de varias personas.

La historia

Bien en el trabajo, vacío en casa

Nico era supervisor de equipo en un call center de Monterrey. Su equipo lo quería. Se acordaba de los cumpleaños, cubría turnos y siempre tenía un chiste listo para las noches pesadas. Nadie se habría imaginado cómo se sentía al llegar a casa.

Fue llegando a lo largo de un año. Una ruptura. La enfermedad de su papá, allá en su pueblo en San Luis Potosí. Un ascenso que vino con más horas y menos sueño. Dejó de ir a comer los domingos a casa de su hermano. Dejó de contestar el chat del grupo. Llegaba a las siete de la mañana, cerraba las cortinas y se acostaba con el celular, demasiado cansado para dormir y demasiado cansado para levantarse.

En algún momento de esos meses empezó a aparecer un pensamiento: ya no quería despertar. Quería que todo se detuviera.

Eso lo asustó. No se lo contó a nadie, porque no sabía cómo decirlo, y porque él era en quien los demás se apoyaban.

Lo que lo hizo difícil

Por qué cuesta tanto contárselo a alguien

Nico estaba seguro de que decirlo en voz alta empeoraría las cosas, lo convertiría en una carga o asustaría a su familia. También se decía que otras personas tenían problemas de verdad. Él tenía trabajo y un techo. ¿Qué derecho tenía a sentirse así?

Ese tipo de pensamiento es común en una temporada oscura. El dolor puede hacer que el futuro parezca una puerta cerrada y que creas que nadie te entendería. Esos pensamientos pueden sentirse como hechos. Son una señal de que estás sufriendo y necesitas ayuda, y pueden cambiar.

Así que Nico siguió yendo a trabajar, siguió sonriendo y siguió diciendo “Todo bien” cada vez que alguien le preguntaba. Cada día, esa sonrisa le quitaba un poco más.

Lo que ayudó

La noche en que se lo contó a su hermano

Un sábado en la noche, su hermano mayor, Pablo, le escribió: “¿Vienes a comer mañana? Mi mamá te extraña”. Nico empezó a escribir una excusa. Después, por razones que todavía no sabe explicar del todo, escribió la verdad: “Carnal, no estoy bien. A veces ya no quiero despertar”.

Pablo le marcó en menos de un minuto. No le dio un sermón. Le preguntó con calma: “¿Estás pensando en quitarte la vida?”. Nico le dijo que a veces sí. Pablo le respondió: “Gracias por decírmelo. Voy para allá”.

Pablo se quedó en la llamada todo el camino. Cuando llegó, se sentaron juntos en la cama de Nico y llamaron a la Línea de la Vida, al 800 911 2000. Una voz tranquila los escuchó, les hizo preguntas y los ayudó a pensar qué hacer, empezando por esa noche y la mañana siguiente.

Pablo se quedó a dormir. En la mañana hizo café, y hablaron de buscar un médico.

Lo que ayudó

Lo que ayudó a Nico a recuperar la esperanza

Mejorar tomó tiempo, y tuvo altibajos. Empezó con un médico, que escuchó todo y le inició un tratamiento. Después, un psicólogo, una vez por semana, que lo ayudó a desenredar el año que había tenido y a encontrar palabras para lo que sentía.

Su familia hizo unas cuantas promesas sencillas. Pablo le escribiría cada mañana, aunque fuera un pulgar arriba. Su mamá lo llamaría los miércoles. Nico aceptó avisarle a alguno de ellos cada vez que volvieran los pensamientos oscuros. Volvieron algunas veces. Cada vez que lo dijo, se le hizo más fácil.

Volvió a las comidas de los domingos y, unas semanas después, a la iglesia con su familia, una iglesia cristiana evangélica cerca de la casa de su mamá. Al principio no sentía mucho. Fue de todos modos. Un domingo el pastor leyó Salmos 23:4, y Nico lo escuchó distinto. Él había estado en ese valle. Seguía caminando, y alguien iba con él.

En el trabajo habló con Recursos Humanos sobre sus horarios y se cambió al turno de día. Volvió a dormir de noche, casi todas las noches.

Un año después, Nico dice que lo peor quedó atrás. Todavía tiene días difíciles. Ahora sabe qué hacer con ellos: contárselo a alguien, descansar, ir a la siguiente cita.

Prueba esto hoy

Esta noche: cuéntaselo a una persona

  1. Elige a una persona de confianza: un hermano o una hermana, un amigo o una amiga, tu mamá o tu papá, o un pastor.
  2. Mándale una frase sincera: “No estoy bien. ¿Podemos hablar?”.
  3. Si no logras hablar con nadie, llama a la línea de crisis de tu país. En México, la Línea de la Vida atiende las 24 horas: 800 911 2000.
  4. Mañana, pídele a esa persona que te ayude a sacar una cita con un médico o con un psicólogo.

Un versículo para hoy

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Salmos 23:4

Para ti

Si ahora mismo sientes que ya no puedes más

Si estás leyendo esto porque te sientes como se sentía Nico, gracias por seguir aquí. El dolor que sientes es real, y la ayuda también.

Cuéntaselo a una persona esta noche. Un hermano, una amiga, tu mamá o tu papá, un pastor. Puedes usar las palabras de Nico: “No estoy bien”. Si decirlo te parece imposible, escríbelo.

Si estás pensando en quitarte la vida, llama ahora a la línea de crisis de tu país: hay personas preparadas para escucharte esta misma noche. En México es la Línea de la Vida, gratuita y abierta las 24 horas: 800 911 2000. Si estás en peligro inmediato, llama al 911 o al número de emergencias de tu país. En la página de ayuda encuentras la línea de tu país.

Si llevas más de dos semanas con el ánimo bajo o con una sensación de vacío, habla con un médico o con un psicólogo. Es un paso normal, y el tratamiento ayuda.

Si quieres más apoyo hoy, HopeBegins es gratis. Elige cómo te sientes y recibes una cosa pequeña para probar hoy, herramientas para calmarte, alguien que ore por ti y líneas gratuitas donde alguien te escucha. Cuando la tristeza no se va tiene más sobre qué hacer después.

¿No estás bien hoy?

HopeBegins es gratis. Elige cómo te sientes y recibe una cosa pequeña para probar hoy, herramientas para calmarte, alguien que ore por ti y líneas de ayuda gratuitas en tu país.

Lo que otras personas preguntan

¿Qué hago cuando siento que ya no puedo más?

Cuéntale hoy a una persona de confianza cómo te sientes de verdad. Si estás pensando en quitarte la vida, llama a la línea de crisis de tu país, o al número de emergencias si estás en peligro inmediato. Después, busca a un médico o a un psicólogo.

¿Cómo decirle a mi familia que no estoy bien?

Dilo corto y verdadero, por ejemplo: “No estoy bien. ¿Podemos hablar?”. Si decirlo en voz alta te cuesta, puedes mandarlo por mensaje. La mayoría de las familias prefiere mil veces saberlo.

¿A quién llamar si tengo pensamientos suicidas?

Llama a la línea de crisis de tu país: ahí te atiende una persona preparada para escucharte y ayudarte a pasar ese momento. Si estás en peligro inmediato, llama al número de emergencias de tu país, y busca a alguien que se quede contigo.

Las citas bíblicas son tomadas de la Reina-Valera (1909), de dominio público.